Último INFORME del IPCC llega en Punto de inflexión en la lucha climática

Imágen del incendio en Euba, Grecia el pasado 7 de agosto

12 de agosto 2021 - Este verano se ha observado un brote de fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta, dejando a su paso efectos catastróficos. Entre ellos, la muerte de cientos de personas en el noroeste de Norteamérica a causa de una ola de calor abrasador, inundaciones en Europa superando el centenar de muertos tan solo en Alemania y devastadores incendios forestales en Estados Unidos, Canadá, Rusia y la región del Mediterráneo. Tan solo la semana pasada, se evacuó a la población entera de la isla de Euba en Grecia tras el incontrolable incendio que arrasó con más de 20,000 hectáreas de masa forestal, mientras que en el norte de California el incendio Dixie continúa implacable, con más de 200,000 hectáreas consumidas por las llamas, convirtiéndose en el segundo mas grande de la historia del estado.


En paralelo, líderes de la Unión Europea y Estados Unidos han impulsado nuevas medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de la temperatura global a menos de 1.5º C (de acuerdo a lo establecido en los Acuerdos de París, en 2016). Sin embargo, llegar a un consenso sobre los recortes necesarios de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha resultado complejo. El informe del IPCC publicado el lunes indica con énfasis que la acción debe ser urgente, decisiva y a gran escala si se quiere limitar el calentamiento a 1.5º C, con catástrofes naturales cada vez más constantes y severas.


Hay algunos efectos del cambio climático que el mundo ya no podrá evitar, sin embargo, existe una estrecha ventana de oportunidad para evitar que la devastación empeore.

Imágenes por Angelos Tzortzinis de recientes incendios en Grecia y Turquía

El último reporte del IPCC expone nueva evidencia sobre el papel del ser humano en el aumento de fenómenos ambientales extremos vinculados al calentamiento global, no dejando dudas sobre su papel en la crisis climática. Adicionalmente, brinda nuevas estimaciones sobre el futuro que depara para el clima, dependiendo del aumento o reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que se logren en las próximas décadas. Es el resumen más claro y completo que hay hasta ahora sobre la ciencia física del cambio climático. Presenta cómo era el clima en el pasado, cómo es ahora y cómo será en las próximas décadas. Demuestra cómo los humanos pueden afectar el clima futuro a través de acciones que tomen (o no) para reducir las emisiones de GEI que atrapan calor.


Aquí compartimos cinco conclusiones clave del reporte:

1. A diferencia de reportes anteriores de esta institución, en este se afirma con claridad la influencia de la actividad humana en el calentamiento global a través de la quema de combustibles fósiles, actividad que ocurre desde la industrialización


2. El avance de la ciencia climática ha permitido el desarrollo de cálculos y modelos que pronostican el futuro climático de formas mucho más precisas. Equipos de investigación ahora pueden determinar si el aumento de temperaturas hace que sea más o menos probable cierto fenómeno ambiental, lo cual aumenta la confianza general de la naturaleza del clima


3. Se han emitido ya tantos GEI a la atmósfera que durante los próximos 30 años el planeta inevitablemente continuará calentándose. Esto significa que los fenómenos extremos de los últimos años (sequías, tormentas, incendios, aumento del nivel del mar, olas de calor, inundaciones, etc.) continuarán y empeorarán, independientemente de las acciones que hoy se tomen.


4. Los cambios en el clima están ocurriendo a una velocidad exponencialmente mayor comparada no solo con el último milenio, sino con el pasado más cercano. Desde 2006, la tasa de aumento del nivel del mar es el doble, mientras que en las últimas 4 décadas las olas de calor se han duplicado en frecuencia.


5. Existe aún una ventana en la que los seres humanos aún pueden modificar el rumbo climático. El reporte detalla una serie de escenarios en donde varía la reducción de emisiones de GEI que se alcancen. En el peor de los escenarios, donde el planeta hace poco por reducir las emisiones, para el 2100 el aumento de la temperatura global podría estar entre 3ºC y 6ºC por encima de los niveles preindustriales. Esto significaría una serie de consecuencias catastróficas, limitando en gran medida la vida en muchas partes del planeta y poniendo en juego la subsistencia de muchos. Por otro lado, si se logra una reducción sólida y a gran escala de emisiones, se podría frenar el calentamiento global para 2050 y evitar sus peores y más severas consecuencias. Tal escenario requiere acciones y compromisos eficaces, aunados a una fuerte voluntad política, e impulso de la iniciativa privada.


Las conclusiones del reporte nos recuerdan el alarmante rumbo por el que camina nuestro planeta. Modificar esta dirección es una campaña difícil y costosa, pero es la única oportunidad que tenemos. Los fenómenos ambientales extremos continuarán por lo menos en las próximas décadas, y ante ellos debemos buscar e implementar estrategias de adaptación. La falta de preparación puede tener consecuencias fatales, sobretodo para los más vulnerables. Sin embargo, como concluye el IPCC, si queremos evitar los efectos más catastróficos, el momento de actuar es hoy.


Con información del IPCC